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Los días que alargan

Ya los días alargan su luz. Y eso ya sabes que significa que tu tranquilidad se acaba. Ya pasa el tiempo de la hibernación, de la letargia, de la apatía. Y eso ya sabes que acabará con tu tranquilidad
Porque estoy de vuelta. Porque me verás morir, pero no me verás morirme.
Porque ya pasó el tiempo de lamentarse, de dejarse ir, de lamernos las heridas.
Aquí estoy. Dando un paso al frente. La zona de confort no está hecha para mí. Y sabes que el terremoto se avecina.
La vida , esta vida, mi vida, es diversión, es aventura, es riesgo, es una huida hacia adelante.
La vida es salir a la calle cuando está lloviendo, y chapotear en todos los charcos mientras otros, serios, responsables, equilibrados, se quedan en casa viendo la lluvia a través de los cristales del salón de sus miedos.
Yo no. Yo voy a empaparme bajo la lluvia y allí esperaré a que salga el sol y seque mis ropas.
Mi corazón galopa encerrado en mi pecho, pide a gritos salir de su confinamiento, y mi alma, vendaval indomable, huracán desatado, no puede atarse al conformismo.
Los días alargan, y en mí florecen las ansias por vivir hasta el último segundo, de recorrer todos los rincones de la vida.
Súbete a mis hombros, agárrate a mis brazos, conviértelos en alas, y vuela conmigo.

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